El Núcleo Sonoro de Ceci Torres
A Ceci
Torres la descubrí hace poco en un proyecto donde coincidimos y a
partir de ahí comencé a seguir el rumbo de sus canciones. Sus músicas
tienen cierto toque onírico y loops
hipnóticos que pueden enredarte entre lazos suaves y sedosos o alambres
de púas, dependiendo del momento que elijamos o que estemos
transitando. Lo que me atrapó principalmente es que en líneas generales
la obra de Ceci
es muy sensorial, desde las letras hasta los sonidos emitidos por los
instrumentos, creo que ella busca que experimentemos más cosas que
simplemente estímulos auditivos, que la aventura de escucharla nos
atraviese cual impulso eléctrico. Todo envuelto en una mirada con una
feminidad fuerte y poderosa. Al repasar su repertorio inevitablemente vuelvo a encontrar referencias o coincidencias en artistas como Marilina Bertoldi o St.Vincent por poner dos ejemplos contemporáneos. En 2020 editó un muy buen disco que derivó en una banda llamada Las Mantarrayas,
quienes se encargan de completarlo, mostrarlo en vivo e interpretarlo.
¿Puede un artista ser completamente un solo organismo con su obra?
¿Adaptar su forma para vibrar en sintonía con la música que hace? Ceci Torres parece estar demostrando que sí.
A continuación, sus respuestas para este cuestionario de El Núcleo Sonoro.
C.T - Soy una humana que hace música para sobrevivir emocionalmente.
-Necesito
armar un micro clima para poder componer. Me gusta el silencio, el
fuego, los aromas y las luces tenues, así que siempre prendo velas y
algún incienso rico, armo un porro y preparo té. Me gusta tener todo a
mano, libretita, guitarra, sentarme a tocar y ver qué sale, y eso se da
generalmente de noche, cuando logro bajar. Escribo en papel, pocas veces
en la compu.
-La canción que elegí se llama Forma de Flor, tiene tres años y la encuentran en el disco Mantarraya (2020) en Spotify, YouTube y Bandcamp.
-La
chispa tiene que ver con un montón de preguntas que me venía haciendo
sobre el concepto “tiempo” y la percepción que tenemos de él, también la
necesidad de aceptar mis oscuridades para transformarlas, de vivir
siendo cada vez más consciente y aprender a escuchar más la intuición y
parar la mente.
-Mmm no, seguramente se la mostré a Cata y Caro, mis amigas a las que siempre les mando lo que hago nuevo.
-Yo
soy la chica de voz dulce, la que espera que te cruces, en forma de
flor. Mi alma sabe atravesar los agujeros negros y las sombras de
cartón.
-Con Las Mantarrayas
la tocamos diferente porque la sonoridad de las canciones en vivo es
más poderosa y eléctrica, no tan onírica y sutil como el disco que lo
grabamos entre Ignacio de los Campos (productor musical) y yo, y fue
pensado con una intención más etérea, con muchos detalles sonoros. Creo
que, si la volviera a grabar, haría convivir esas dos versiones.
-Sería una película de Gaspar Noé y una fotografía de Diane Arbus.
-Yo
creo que la influencia siempre está presente y agradezco haber sido
atravesada por la música de tantas artistas. Hablo en femenino porque la
mayoría son mujeres con las que me siento o me sentí identificada. La
música que compongo es una consecuencia de eso, de mis vivencias y de
cómo me nace expresarlo; generalmente escribo desde el dolor y desde la resignificación.
-
Tenía un estribillo que no pegaba con nada, pero como me gustaba lo que
había escrito lo quería meter. Pero no, quedaba horrible, jajaja.
...
Forma de Flor, impresión a primera escucha:
No
sé muy bien qué hora es y luego de prepararme para escuchar esta
canción me doy cuenta que es lo mejor que me pudo pasar, perder esa
noción del tiempo para adentrarme en este micro universo con Forma de
Flor es una buena opción.
Guitarras etéreas y un colchón de sintes abren el espacio, rompen la envoltura del primer plano del sonido para que una voz en el mismo sentido ambiental
haga su entrada. Más intrigante que oscura, canta, cuestiona, siente.
Así comienza el juego, ese de ondulaciones, melodías y una letra
personalmente profunda, donde Ceci empieza a abrirse entre los acordes en una especie de catarsis, redención o auto afirmación. La cadencia la lleva un beat simple pero efectivo con pausas bien administradas, como si estuviéramos sumergidos en un loop o en los bordes de un agujero de gusano, donde las cosas cambian de velocidad y la temporalidad
se vuelve algo tangible. Un arreglo de coros se empasta con la base
rítmica, nos brinda una pista de que en toda la canción los sonidos van y
vienen, se abrazan, se combinan y se fortalecen. Se va despejando de
capas y las voces son las encargadas de cubrir los huecos con una interesante especie de canon, sin perder esa sensación de estar flotando
dentro de la música, y así nos llevan hasta el final, o de nuevo al
principio, porque lo dinámico de esta canción es que puede transformarse
perfectamente en un repeat
infinito. Una obra con cierto aire liberador, nos permite incorporar
las luces y las sombras, mutar y transformarnos, tantas veces como la
escuchemos y así resignificarnos, una y otra vez.
Escuchá Forma de Flor aquí:
https://open.spotify.com/track/4doN8XsoTsBCwuCZ1HSFKl?si=42a62999ee7e460a
Excelente,disfruto muchísimo su música gracias por tanta sensibilidad y entrega!
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