El Núcleo Sonoro de Martín García De Zúñiga.


Escribir sobre Martín García De Zúñiga es hacerlo sobre BUCLE, su proyecto solista experimental, aventurero y vanguardista. Si bien yo lo conocí como bajista en el formato banda de MÚSICA PARA HUMANOS, Martín no es simplemente eso. Además de su faceta de instrumentista, es productor y arreglador musical, un combo nada fácil de llevar si no se es una persona creativa. En su música reinan los paisajes, las texturas, las imágenes sonoras que de una u otra manera generan un entorno mas allá de lo que estamos escuchando. Si algo tienen a favor sus composiciones es que tampoco pasan desapercibidas para los oídos más entrenados, es un juego constante el encontrar sonoridades, disonancias, combinaciones melódicas e instrumentales arriezgadas por dónde se quiera escuchar. Martín es de esa clase de persona a la que se le nota enseguida que en su cabeza hay música las 24 horas del día, o al menos un sonido que puede convertirse luego en acordes, arreglos, sintetizadores o un beat. Un músico de la nueva camada, la que sigue las últimas tendencias  sin perder las referencias clásicas, aplicando siempre su propio filtro. Esto hace que valga la pena seguir su carrera de cerca, ese universo propio que nos entrega en cada creación.


Así contestó a las preguntas para El Núcleo Sonoro:    
 

E.N.S.-Definite como artista en una frase.

M.G.D.Z- Bucle tiene que ver principalmente con la idea de experimentar, tanto desde lo compositivo como desde lo técnico, y  realizar piezas musicales híbridas que cuenten desde lo emocional, una historia con la que empatizar.   


- ¿Cuáles son tus rituales, manías o cosas imprescindibles a la hora de componer?

 - A la hora de componer soy muy pragmático, no suelo pensar demasiado de antemano, y utilizo bastante la improvisación como primer disparador de ideas. A lo que voy con esto es que no suelo prepararme demasiado para arrancar, es algo que simplemente se da. Por otro lado algo clave para sentirme cómodo fue armar mi estudio en casa, tener todo enchufado y en funcionamiento, así cuando las ideas aparecen, se pueden plasmar al instante en algún proyecto.  


- ¿Qué canción elegiste, cuánto tiempo tiene y dónde la encontramos?

 - La canción que elegí se llama “Kibō no sabaku”, que significa “desierto de la esperanza” en Japonés. Es un tema instrumental, y es muy reciente. Tan reciente que aún no fue publicada, pero ya la veremos plasmada en mi próximo disco. Se trata de un pasaje de 2:40 minutos con 2 partes bien diferenciadas. La primera sección intenta transmitir inestabilidad y ansiedad, mientras que la segunda, más calma y esperanzadora nos deja con la idea de que todo va a estar bien.  


-Todo empieza en algún sitio o de alguna manera, ¿Cuál fue la chispa que encendió la canción?

 -En este caso comencé con la idea de hacer un tema instrumental que tuviera un gran impacto emocional, que incluso pudiera ser utilizado para una escena de una película o un videojuego. Por otro lado pensé en generar un clima simple y monótono con la utilización de acordes suspendidos como base, y así surgió la primera línea de Mandolin, lo que luego sirvió como introducción, y en la versión final se escucha en los primeros segundos del tema. 


 -¿Recordás a la primera persona o lugar donde la mostraste por primera vez?

 - Las primeras dos personas a las que se lo mostré fueron a mi novia y a mi padre. Son dos personas que considero tienen un gusto musical muy interesante, y siempre tienen algo que aportar, desde el oído de un escucha "normal". A veces me gusta mostrarle mis trabajos a otros compositores/productores, pero considero que es esencial también tener un poco de feedback de alguien que no sepa demasiado del proceso de cómo se realiza la música. Ellos suelen tener un panorama más global, y no un comentario como "me gusta el barrido que hiciste con el filtro en el pad de strings" (jajaja).

 

 -Nombrame un momento o pasaje que más te guste y te haga sentir orgulloso de la creación. Puede ser lírico o sonoro.

 -En el minuto 1:46, genere un corte con sintetizadores que le da un gran respiro al tema; la percusión frena y se genera un punto de inflexión en el que se avecina el pasaje final, más esperanzador. Creo que sería el punto en que en la historia el "personaje" se da cuenta de que no todo está perdido, que puede lograr salir adelante, levanta la vista y se carga de coraje.     


-Ahora que está editada, terminada en cierta forma, ¿Qué le cambiarías o hubieras hecho diferente? En vivo, cuando la interpretás ¿Hay algo que sea diferente a la original intencionalmente?

 - Sobre todo en la primera sección que es un poco más orgánica, me hubiese gustado poder grabar una batería real, y no depender tanto de instrumentos virtuales y samples, que si bien considero quedaron prolijos, le podría haber dado un aire más natural a esa parte. Aún no la he tocado en vivo, produzco música por mi cuenta en casa, pero sería hermoso poder llevar estas canciones a un escenario; no lo descarto, sería un gran desafío a futuro.   


-Cambiemosle la forma. Si fuera una imagen, fotografía, pintura o incluso una película, ¿Cuál o cómo sería?

-Me parece muy interesante esta pregunta, ya que anteriormente estuve hablando del concepto de la canción como historia. Desde el comienzo de este proyecto trabajé con la idea de generar paisajes sonoros, efectos visuales y cinematográficos en el escucha a través de su inmersión en el mundo del sonido. Siempre me imagine un paisaje árido y desolador, en el que uno toma el lugar un personaje que busca salir de un embrollo.   

 

- ¿Hay algún otro artista "metido" en la canción?  Quizás directa o indirectamente se coló alguna influencia. ¿Cuánta importancia le das a eso a la hora de componer?

 -Sin duda, desde el principio decidí inspirarme en la música de los juegos de rol Japoneses más conocidos, como ser las sagas de “Final Fantasy” y “Chrono Trigger”, y en la música de uno de mis grandes referentes: Darren Korb, y su trabajo en el soundtrack del juego “Bastion”. Pero como siempre las influencias son varias, desde los bajos de John Paul Jones de Led Zeppelin, pasando por el trabajo con la repetición de Kraftwerk, los climas experimentales y ambient de Massive Attack, los productores de las últimas décadas que realizan fusión digital, la música chiptune, el trabajo de productores más célebres como Danger Mouse y tantas, tantas otras cosas. Soy realmente melómano, y todo lo que escucho de alguna forma lo aplico en mi música, creo que es muy importante tener referentes. Cuando uno estudia cierto tema, sea el que sea, busca fuentes, y ¿por qué con la música debería ser distinto? Por lo menos ese es mi punto de vista.   


-Contame algún detalle oculto sobre la canción que nadie sepa o ni siquiera se imagine.

 - Tal vez no sea la gran cosa, pero algo interesante que tiene esta canción es que hay una modulación tonal bastante brusca entre la "parte A" y la "parte B", que en parte es lo que logra generar un cambio de atmósfera tan marcado. Es algo que en los últimos tiempos no se realiza con tanta frecuencia, ya que la música más comercial como el Pop, el Rock o el Hip Hop está pensada para que el escucha se sienta lo más cómodo posible y no suele tener este tipo de cambios armónicos.   


...

 

Kibō no sabaku, impresión a primera escucha:     


Desde que leí el título de esta canción me dieron ganas de escucharla, así que apuré lo que estaba haciendo y me preparé, con cierta ansiedad, para terminar con la intriga. Le doy play.
Unas cuerdas de mandolina tensan el ambiente, ayudadas por un delicado arreglo de guitarra. Para mi mayor desconcierto la entrada al resto de los instrumentos se la da un efecto sonoro que me hace dudar si no se filtró algo desde afuera de la habitación. Desde un principio el entorno se vuelve inquietante, con golpes profundos de percusión y una base rítmica que marca el pulso, la canción nos va llevando. Quizás por el tipo de juego que hay entre los instrumentos se me viene enseguida a la mente la música gitana y su ala más moderna, esa que se fusiona con otros sonidos del mundo pero sin el tinte circense. También la asocio a esas orquestas instrumentales que se encargaban de ser la banda sonora en las antiguas obras teatrales,  viscerales y underground, pero todo enrarecido con algo oscuro y misterioso. De golpe esa sensación empieza a disiparse, nos abandona y nos abre otra puerta. El sonido cambia y se vuelve un poco más moderno, tal vez tratando de demostrar que así como en el mundo real, en este universo sonoro los senderos por más diferentes que parezcan en algún punto se encuentran y se conectan, por un instante se transforman en uno solo, para enseguida volver a estallar y retomar su punto de origen. Es una obra compleja desde el punto de vista sensorial, un laberinto que cambia de forma, iluminado por una luz tenue e intermitente. Una pieza musical digna de ser el soporte para algún paisaje animado, videojuego o escena de alguna historia del cine independiente. Se me ocurre que simplemente su fin pueda ser ayudarnos  a enfrentar nuestros propios retos internos, caminar por nuestros desiertos, sabiendo que al final nos aguarda alguna brillante recompensa.  



Escuchá toda la obra de Bucle aquí:

https://open.spotify.com/artist/4dVJZENMaqXOmtluqbhYBq?si=cPPfB_lOTnGGnK-erG9Hpw&dl_branch=1

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