El Núcleo Sonoro de Federico González.
A Federico lo ví muy pocas veces en persona o debajo de un escenario. Es un tipo calmo, con buen sentido del humor y de voz serena. Pero lo más importante es que siempre te hace sentir que te está escuchando con atención (o al menos es la sensación que a mi me genera) y eso te permite conectar de inmediato. Hablar de él sin nombrar a su banda La Foca sería un descuido imperdonable, en ella concentra gran parte de su obra, de sus canciones y supongo, que de su vida. Es de una generación de musicos que vivió varias de las oleadas del rock nacional, pero mientras los reflectores apuntaban a grandes escenarios y festivales llenos de publicidad, él, juntos a los suyos, forjaban la identidad de lo que a mi me gusta llamar "el otro rock uruguayo", ese que prefiere perdurar por convicción, por amor a una canción, que perderse en lo efímero de las modas. Las canciones de Federico son emotivas, a veces de atmósfera densa, que te obligan a sumergirte y salir (no siempre muy bien parado), a identificarte en la tristeza o en la alegría, invitan a encontrarse con uno mismo pero a través de otro. Aunque creo que lo mas destacable es que para mi sus canciones son inspiradoras, cada vez que lo escucho me dan ganas de agarrar la guitarra, un lapiz, un papel y tratar de dejarle al mundo otra inspiración.
Le escribí para invitarlo a responder el cuestionario de El Núcleo Sonoro y así continuó la charla:
E.N.S.-Definite como artista en una frase.
F.G- Se me da la composición de canciones; me gusta tocarlas en banda y cantarlas.
Si bien aún no sé cómo o de dónde se me aparecen las canciones, he perfeccionado el arte de no dejarlas escapar una vez que despuntan. No importa el precio que ello tenga. He llegado a escribir letras simulando mandar un wpp con gente enfrente. Una vez que la tengo, no se escapa. Después viene la parte en que la toco un millón de veces en mi casa, la grabo en el celular, la dejo, la vuelvo a escuchar a los dos tres días. Le doy el veredicto final.
"Las Despedidas" es del 2010 y pertenece al disco "Dos Mentes son el mundo". Está en todas las plataformas digitales y en algún que otro CD que anda en la vuelta.
Mi abuela se estaba muriendo, ese fue el disparador. Pero no habla sobre ella, sino que intenta ser una reflexión sobre las pertenencias y las pérdidas de los seres queridos.
Se las mostré a mis amigos de La Foca en un ensayo. De todos modos, seguramente la primera persona que la escuchó fue Alejandra, mi esposa, en casa.
El final "épico", el arpegio de guitarra cual si fuera una criolla. El poder de síntesis que logré en la letra.
Ese disco lo grabamos en caliente, casi sin tiempo entre la composición original y la grabación. Es el único que hicimos así con lo bueno y lo malo que eso tiene. Hay algo urgente en la forma de tocarlo que no vuelve más. Por otro lado, con el tiempo mejoramos algunas cosas como el clima del final, sobre todo desde lo vocal.
Una foto de un ser querido.
En el final se intentó transformarse en Fernando Cabrera, sin éxito por supuesto. Las influencias son parte de uno, por lo que son parte de las canciones también. Pero jamás intento a priori hacer un tema "a lo tal, o cual".
Que una de las razones porque la dejamos de tocar es que entre la parte A y la parte B tengo que hacer un "salto al vacío" y agarrar la púa en un segundo, ...y me cuesta mucho. Soy de madera.
Las Despedidas, impresión a primera escucha:
Es una típica tarde de otoño, esas que la luz no te permite saber muy bien que hora es. En mi casa reina la siesta, y yo creo que es el momento preciso para sentarme a escuchar la canción que Federico González eligió mostrarnos.
Desde el primer instante, entre unos acordes de guitarra, una voz nos interpela, en forma calma (casi como en una charla) nos pide que la escuchemos, como cuando hablamos profundamente con alguien que queremos, esos momentos cuando cada palabra es importante y es nececsario mirarse a los ojos. Ese es el clima en el que vamos a estar navegando los primeros minutos de la canción. Se aproxima una melodía desde una especie de sonido de cuerdas disfrazado, para darnos un espacio donde colocar nuestras respuestas, o depositar nuestras sensaciones. Lentamente se van sumando los demás instrumentos y el bajo aporta una profundidad que le permite ir tomando otra forma sonora. El clima va aumentando, como si de a poco la música empezara a desprenderse de algo, liberarlo, soltarlo para siempre. Una "subida" en la batería y en el resto de la banda ,permite enfatizar esa sensación entre soledad y desahogo. Llega y se apodera de la canción un arreglo de guitarra, todo se transforma en un bucle apelando a la emoción, mas corazón que perfección sonora, y las palabras que se cantan están bien elegidas, son las justas y necesarias. Todo ese torbellino se va disolviendo, nos va liberando y nos devuelve a esa calma del principio, a esa voz que ya nos suena familiar. Es una canción profunda, sentimental y conmovedora. La sensación que me queda es la de un dolor dulce, ese de las despedidas, como lo escribió Shakespeare alguna vez.
Escuchá Las Despedidas aquí:
https://open.spotify.com/track/7pQIvkaptIdXzIKtvnqCVK?si=428236af1d594554
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